Mycobacterium cajalii: una nueva especie bacteriana descrita en Aragón en homenaje a Ramón y Cajal

Alvaro Chueca
6 de mayo de 2026
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Apenas un año después de describir Mycobacterium servetii, el Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza) vuelve a poner a Aragón en el mapa internacional de la microbiología con la identificación y caracterización de Mycobacterium cajalii, una nueva especie del género bautizada en homenaje a Santiago Ramón y Cajal. El hallazgo, publicado en la revista internacional Antonie van Leeuwenhoek y respaldado por técnicas avanzadas de secuenciación genómica, supone un nuevo paso en el conocimiento de las micobacterias no tuberculosas y refuerza la posición del laboratorio aragonés como referente en taxonomía microbiana clínica.

Un hallazgo que nace, otra vez, junto a la cama del paciente

La historia se repite, pero con matices propios. La nueva especie fue detectada a partir de una muestra clínica de un paciente atendido en el hospital. Los métodos convencionales de identificación no permitieron clasificar el aislamiento con la precisión que el laboratorio considera estándar, así que el equipo recurrió a técnicas moleculares de mayor resolución, incluyendo secuenciación genómica, hasta confirmar que se trataba de una micobacteria que no figuraba entre las cerca de 200 especies descritas hasta la fecha.

Los autores son prudentes: con un único aislamiento disponible, no es posible afirmar la patogenicidad de la cepa de forma definitiva. Pero el contexto clínico (un paciente con factores predisponentes y síntomas compatibles, en ausencia de otros patógenos respiratorios) y el análisis del propio genoma sugieren que M. cajalii llega al catálogo del género con un perfil que merece vigilancia activa. Identificar correctamente esta micobacteria, incluso en un caso aislado, es lo que permite anticipar su comportamiento si vuelve a aparecer en otro paciente o en otro contexto.

Cuando los métodos convencionales no llegan, llega la secuenciación

La descripción formal de una nueva especie bacteriana es un acontecimiento poco habitual. Que un único servicio de microbiología hospitalaria firme dos descripciones consecutivas en tan poco tiempo no es casualidad: refleja un flujo de trabajo en el que cada aislamiento difícil se interroga hasta el final, y en el que la secuenciación se ha integrado como una herramienta diagnóstica de uso, no como un recurso excepcional.

La caracterización de M. cajalii ha combinado análisis fenotípicos, estudios de sensibilidad antibiótica y secuenciación genómica para situar la cepa dentro del árbol filogenético del género Mycobacterium. Es esta integración de información, fenotipo, comportamiento in vitro y secuencia, la que permite asignar una nueva especie con la solidez que exigen los criterios taxonómicos actuales.

Como recuerda Jesús Viñuelas-Bayón, jefe del Servicio de Microbiología Clínica del Miguel Servet, identificar correctamente una micobacteria es determinante para decidir el tratamiento adecuado en cada caso, y este tipo de hallazgos contribuye a mejorar el diagnóstico y a ampliar el conocimiento sobre estos microorganismos.

¿Por qué Cajal?

El nombre cajalii no es solo un guiño sentimental. Santiago Ramón y Cajal inició su trayectoria precisamente en Zaragoza, donde se formó como médico antes de revolucionar el conocimiento del sistema nervioso. Bautizar a una nueva especie con su nombre, desde el hospital que lleva el de Miguel Servet, otro aragonés universal, enlaza dos siglos de medicina hecha desde España y reivindica algo que a veces se da por hecho: que la ciencia de calidad también se construye desde los hospitales públicos, en el día a día del laboratorio.

Árbol filogenético Mycobacterium cajalii
Posición filogenética de M. cajalii (HUMS_1102779-3) dentro del género Mycobacterium. Tristancho-Baró A et al. (2026)

Micobacterias no tuberculosas: el grupo que no para de crecer

M. cajalii pertenece al grupo de las micobacterias no tuberculosas (MNT), un conjunto cada vez más amplio de microorganismos ambientales presentes en agua, suelo y biofilms cuya relevancia clínica ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas. A diferencia de M. tuberculosis o M. leprae, las MNT no se transmiten habitualmente de persona a persona, pero sí pueden causar infecciones pulmonares, cutáneas, de partes blandas o diseminadas, especialmente en pacientes con enfermedad pulmonar estructural, fibrosis quística, inmunosupresión, neoplasias o portadores de dispositivos médicos.

La correcta identificación a nivel de especie es clave por una razón muy práctica: no todas las MNT requieren el mismo manejo. Mientras unas son sensibles a regímenes relativamente sencillos, otras presentan resistencias intrínsecas que obligan a esquemas prolongados con varios fármacos. Confundir una especie con otra, o quedarse en la asignación a “complejo”, puede traducirse en tratamientos inadecuados, recaídas o exposición innecesaria a antibióticos.

¿Qué sabemos hasta ahora de Mycobacterium cajalii?

Según el equipo del Hospital Miguel Servet, esta nueva especie parece sensible a varios de los antibióticos habitualmente empleados frente a micobacterias no tuberculosas, aunque mostró resistencia a algunos fármacos como el cotrimoxazol y el linezolid. Su comportamiento clínico todavía está por perfilar, pero el análisis genómico apunta a una capacidad patógena real que justifica seguir su rastro. Su descripción permitirá estar más preparados si en el futuro se detectan más casos, y facilitará su correcta identificación en otros laboratorios.

Implicaciones del hallazgo

El descubrimiento de M. cajalii tiene un valor doble. Por un lado, representa un avance científico que amplía el catálogo de especies del género Mycobacterium. Por otro, abre la puerta a una mejor precisión diagnóstica y vigilancia clínica, al anticipar posibles escenarios en los que esta bacteria pueda tener un papel patógeno.

Conocer su perfil de sensibilidad antibiótica desde el principio permite actuar de forma informada en caso de futuras infecciones, y facilita su inclusión en bases de datos microbiológicas y paneles moleculares. Además, refuerza el papel de los laboratorios clínicos como espacios de innovación, en los que la microbiología se convierte en herramienta de prevención, predicción y conocimiento.

Que dos especies nuevas, M. servetii y M. cajalii, hayan salido del mismo servicio en menos de un año dice algo interesante también sobre el modelo: cuando se invierte en plataformas de secuenciación, en bioinformática y en personal capaz de exprimirlas, los hospitales no solo diagnostican mejor, sino que generan ciencia primaria. Es exactamente el tipo de microbiología clínica que merece la pena acompañar

Desde Diagnóstica Longwood nos sentimos especialmente orgullosos de que la tecnología NGS de Illumina empleada en este estudio forme parte de nuestro porfolio de soluciones. Acompañar a los laboratorios en su trabajo diario es también contribuir, desde la tecnología, al avance del conocimiento científico.

Bibliografía y enlaces de interés
Tristancho-Baró A, Milagro A, López-Calleja AI, Badenas-Alzugaray D, Burillo N, Sanz S, et al. Mycobacterium cajalii sp. nov., a novel scotochromogenic rapid-growing nontuberculous mycobacterial species closely related to Mycobacterium servetii. Antonie van Leeuwenhoek. 2026;119:92. DOI: 10.1007/s10482-026-02301-1 Tristancho-Baró A, Buenestado-Serrano S, García de Viedma D, Milagro A, Burillo N, Sanz S, et al. Mycobacterium servetii sp. nov., a novel rapid-growing nontuberculous mycobacterial species recovered from a human patient in Zaragoza, Spain. Int J Syst Evol Microbiol. 2025;75(3). DOI: 10.1099/ijsem.0.006727 Europa Press Aragón. “El Hospital Miguel Servet identifica una nueva bacteria denominada Mycobacterium cajalii, en homenaje a Ramón y Cajal”. 4 de mayo de 2026.