Históricamente, el diagnóstico de adenocarcinoma ductal de páncreas (PDAC) ha sido una de las sentencias más sombrías de la medicina. Con una tasa de supervivencia inferior al 5% a los cinco años, este tumor ha resistido décadas de esfuerzos.
El año 2026 marca un punto de inflexión, el equipo del Doctor Mariano Barbacid (CNIO) ha logrado algo histórico: la regresión total y duradera de tumores de páncreas en modelos experimentales.
Por primera vez, se ha encontrado la combinación correcta de fármacos para desmantelar la arquitectura de supervivencia del cáncer de páncreas.
El hito técnico: una estrategia de «triple pinza»
El gran desafío del cáncer de páncreas reside en el oncogén KRAS, mutado en el 90% de los casos. Hasta ahora, el problema ha sido que, al bloquear KRAS, las células cancerosas lograban ‘reorganizarse’ y activar otras vías para seguir creciendo. La solución del CNIO ha consistido en anticiparse a esa resistencia: una terapia triple que corta, al mismo tiempo, la señal principal y las rutas de escape, dejando al tumor sin opciones.
Esta estrategia se fundamenta en un triple bloqueo simultáneo: utiliza RMC-6236 (daraxonrasib) para inhibir el motor KRAS en su estado activo, afatinib para cerrar la vía de escape superior dependiente de EGFR, y SD36 para degradar selectivamente la proteína STAT3, eliminando así la ‘vía ortogonal’ de supervivencia que el tumor utilizaba para resistir al tratamiento.
Los resultados son contundentes: en modelos animales, los tumores desaparecieron completamente y los animales permanecieron libres de enfermedad por más de 300 días. Este periodo, en la escala temporal de un ratón, equivale a una curación definitiva, algo inalcanzable con las quimioterapias tradicionales.
Mariano Barbacid: el cierre de un círculo de 44 años
Para Mariano Barbacid, este hito representa el cierre de un arco extraordinario. En 1982, lideró el aislamiento del primer oncogén humano (H-ras), sentando las bases de la oncología molecular moderna. Cuatro décadas después, ha logrado domesticar el proceso biológico que él mismo ayudó a descubrir.
Tras dirigir investigación en Bristol Myers-Squibb y fundar el CNIO en 1998, Barbacid ha defendido siempre la investigación básica como motor del progreso médico real. Este descubrimiento no es casual: es la culminación de una vida dedicada a entender la célula cancerosa.
Del laboratorio a la clínica: razones para el optimismo
Aunque la prudencia es obligatoria en ciencia, existen razones sólidas para el optimismo. La terapia ha sido validada en modelos de ratón donde se implantaron tumores humanos reales en ratones. En 16 de los 18 casos estudiados, la regresión fue completa y duradera.
Además de su eficacia, la triple combinación fue notablemente bien tolerada. Los animales mantuvieron su peso y no mostraron signos de toxicidad sistémica, un factor crítico para su futura aplicación en humanos.
El camino hacia ensayos clínicos ya ha comenzado: el inhibidor RMC-6236 por sí solo ha logrado duplicar la supervivencia media en humanos en estudios preliminares, pasando de 7 a 14 meses. La combinación con los otros dos fármacos promete resultados aún más esperanzadores.
Un futuro más cercano
El avance del CNIO representa un cambio de paradigma en la medicina de precisión. Demuestra que incluso los tumores más agresivos pueden ser vencidos cuando la estrategia farmacológica anticipa y bloquea la evolución del cáncer, en lugar de simplemente reaccionar ante ella.
Gracias a décadas de investigación rigurosa, el cáncer de páncreas está dejando de ser una sentencia inapelable. La frontera entre el laboratorio y la curación real es hoy más delgada que nunca, y este descubrimiento español coloca a la ciencia un paso más cerca de transformar el pronóstico de uno de los tumores más letales.
